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RESPONSABILIDA SOCIAL COMPETITIVA

2 de julio de 2018

Promover acciones que beneficien a la sociedad es la mejor forma de mejorar la cuenta de resultados

Responsabilidad Social Competitiva

CRISTIAN ROVIRA

Con los años, la Responsabilidad Social Corporativa (RSC) –también denominada responsabilidad Social mpresarial– se ha convertido en un término maduro, ya integrado en el imaginario colectivo como una manera en la que las empresas devuelven a la sociedad parte de sus beneficios. La RSC ha entrado en la agenda empresarial, pero su gestión no es siempre acorde a los valores que sustenta.

Lamentablemente, se han dado a conocer numerosos casos de compañías que han utilizado la responsabilidad social como una herramienta para lavar su imagen y maquillar sus malas prácticas, convirtiendo esas supuestas buenas intenciones en meras campañas de marketing, pero no son estas las organizaciones que van a centrar nuestra atención.

En el extremo contrario, cada vez más empresas están integrando el negocio responsable en el centro de la ecuación, dando paso a una nueva forma de entender cuál es su papel en la sociedad. En estos casos, el factor social no solo sirve para brindar un servicio a la comunidad, sino también como clave para ser más competitivo. Es lo que denominamos Responsabilidad Social Competitiva.

Se trata de promover acciones que beneficien a la sociedad, no solo porque es algo que queda bien, sino porque además es la mejor forma de mejorar la cuenta de resultados. La clave está en crear empresas más conscientes de las necesidades de sus clientes y de la sociedad, a la vez que más rentables y sostenibles. En definitiva, se trata de una responsabilidad social basada en una ecuación en la que todos ganan, ya que una RSC entendida desde la óptica del ganar-ganar, es la mejor garantía de que la responsabilidad social se mantendrá tanto en los buenos como en los malos momentos.

¿Puede una marca incrementar sus beneficios y a la vez ayudar con su producto a crear un mundo mejor? ¿Puede el compromiso social formar parte del core business de una empresa, sin que la sostenibilidad y la responsabilidad social sean una simple estrategia? La respuesta es sí. Empresas de sectores tan diferentes como el de la alimentación, la cosmética, la energía o la moda han demostrado que el factor social puede ser la clave para diferenciarse de la competencia, convirtiéndose en una gran oportunidad para triunfar.

”LA EMPRESA SOCIALMENTE COMPETITIVA ES UN ACTIVO FUNDAMENTAL, PARA CONSTRUIR UN MODELOECONÓMICO SOSTENIBLE A LA PAR QUE COMPETITIVO”.

El auge de los llamados alimentos de km 0 (producidos a corta distancia de donde se consumen), la movilidad eléctrica, el turismo sostenible o los cosméticos ecológicos así lo demuestra y es que, cada vez más, los consumidores tienden a comprar valores y no productos. Nuestra sociedad ha empezado a exigirle a las empresas y a los gobiernos un comportamiento ético, premiando a las firmas que son competitivas en calidad y en precio, pero también en valores compartidos por el conjunto de la sociedad. Conscientes de ello, cada vez más las empresas tienden a generar o transformar su producto haciéndolo responsable y competitivo.

El término “Responsabilidad Social Competitiva” engloba esta nueva generación de compañías en las que, a diferencia de la habitual Responsabilidad Social Empresarial, se crea el negocio desde el primer momento situando el factor social como factor diferencial, pero sin perder nunca de vista la rentabilidad. En esta línea, el producto o servicio debe generar valor social por sí mismo y, desde el primer día, toda la inversión efectuada debe contribuir a crear un mundo mejor.

El sector privado es el gran motor capaz de cambiar el mundo mediante la creación de negocios sostenibles, rentables y replicables en cualquier lugar. En esta línea, la empresa socialmente competitiva es un activo fundamental para construir un modelo económico sostenible a la par que competitivo. A diferencia de lo que muchos puedan pensar, las empresas socialmente competitivas representan un modelo completamente transversal y aplicable a cualquier tamaño de empresa y cualquier sector. La clave reside en el equilibrio entre la creación de valor social y económico, entre la sostenibilidad social y financiera, un modelo que huye del modelo caritativo tradicional y que sitúa la responsabilidad social en el ADN de la empresa, un elemento que le permitirá diferenciarse de la competencia.

Las nuevas generaciones han demostrado su preocupación por conseguir una sociedad más justa y sostenible, pero no por ello han dejado de ser consumidores exigentes. Ellos, los consumidores del futuro, premiarán a los negocios sostenibles y sociales, y requerirán, al mismo tiempo, productos competitivos en calidad y en precio, encumbrando a las empresas socialmente competitivas.

 

*Vicepresidente de Grupo SIFU y autor del libro “Responsabilidad Social Competitiva” (ediciones Urano, colección Empresa Activa). La compañía, con más del 85 por ciento de su plantilla con discapacidad, es líder en integración laboral de personas con diversidad funcional y cuenta con más de 4 mil 500 trabajadores y oficinas por toda España.

 

Publicado en “El Financiero.com” – http://www.elfinanciero.com.mx/

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