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Dinerología o ética empresarial

21 de noviembre de 2017

¿Cómo ganan dinero las empresas? La respuesta parece obvia, gracias a la venta de sus productos o servicios, sin embargo no son pocas las organizaciones que utilizan otras vías complementarias para engrosar su cuenta de resultados. No pagar a los proveedores en un plazo razonable, operar en paraísos fiscales o hacer uso de algunos tipos de mecanismos financieros y empresariales “legales” se han convertido en una práctica habitual de numerosas compañías para incrementar sus ingresos. Poco importa que estas ganancias sean a costa del sufrimiento de pequeñas y medianas empresas o del aprovechamiento de ciertos vacíos legales que les permitan evitar el pago de impuestos, siempre que el resultado sean unos suculentos ceros de más al finalizar el trimestre.

 

En este sentido, la radiografía de la situación actual es, como mínimo, chocante. Al mismo tiempo que se consolida el compromiso con la responsabilidad social tanto por parte de la ciudadanía como del mundo empresarial, la denominada dinerología se está imponiendo en nuestra sociedad. La ingeniería financiera –otro eufemismo para dar nombre a la ciencia del dinero- está ganando terreno en la forma de operar de las grandes corporaciones, aquellas cuyas memorias de Responsabilidad Social Corporativa (RSC) son también cada día más largas y sofisticadas. La paradoja es evidente puesto que, lamentablemente, cada metro que gana este nuevo arte de manejar el dinero suele perderlo la ética empresarial, ya que crecer a costa del estrangulamiento de los proveedores o de cometer irregularidades en materia fiscal no es compatible con ser una compañía responsable. La verdadera RSC es aquella transversal e integrada completamente en el ADN de la empresa, no la que sirve para hacer un lavado de imagen.

 

Ser un empresario ambicioso (en el buen sentido de la palabra) no es negativo, esta ambición ha sido y es un gran motor para conseguir buenos resultados, incrementar la productividad y la eficiencia en todo tipo de sectores. Las empresas han de ser rentables y ganar dinero, para eso se han creado, pero no deben hacerlo a base de renunciar a la ética empresarial. La fórmula para incrementar la cuenta de resultados no tendría que ser otra que ofrecer un producto o servicio de calidad a un buen precio, dando respuesta a una serie de necesidades de los clientes. A veces, el camino más obvio es también el más acertado.

 

Publicado en Expansión el 21/11/17

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